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A propósito de los modales y del xilófono

Xilófono Imagen histórica

El mítico director de orquesta Carlos Kleiber, en una carta a una joven directora americana que le solicitó consejo para orientar su carrera, se refería así a la técnica de dirección: “with a good technique, you can forget technique. If you know how to behave, you can misbehave. That’s fun! (At least, that’s my theory).”(Barber, 2011). Esta alusión a la técnica como paso previo y necesario es del todo aplicable, entre otras materias, a la que ahora nos atañe: la práctica y la didáctica instrumental. En concreto, nos centraremos en el estudio del xilófono. Este instrumento es uno de los que más problemas técnicos nos suele acarrear. Las desesperantes notas falsas que estallan inesperadamente son ocasionadas en su mayoría por imprecisiones que conviene prevenir. A continuación, repasaremos la producción didáctica dedicada al xilófono, donde podemos encontrar interesantes trabajos que nos orientarán en nuestra práctica diaria.

El primer documento musical dedicado al xilófono en occidente del que tenemos constancia, data de 1695. Giusepe Paradossi publica en Bolonia Modo facile di suonare il sistro, nomato il Timpanio, donde recoge danzas populares y otras melodías escritas en tablatura para un instrumento de doce láminas (Blades, 1984: 203-204). Pero, curiosidades históricas a parte, no es hasta principios del siglo XX cuando el uso del xilófono se populariza en Europa y en Estados Unidos con su introducción en la orquesta sinfónica. No menos importante es también su difusión en cabarets y otros locales de dudosa reputación, donde proliferan xilofonistas virtuosos que interpretan ragtimes a velocidades endiabladas. Ellos son los primeros en publicar métodos para la enseñanza del xilófono moderno, en escribir sus propias composiciones y en transcribir piezas clásicas adaptadas al instrumento.

George Hamilton Green fue la gran estrella del xilófono americano de esos años. A partir de 1926, empezó a publicar por fascículos, que se podían comprar por un dólar en los quioscos, su Instruction Course for Xylophone (Green, 1984 [1926]: 2). Para gran alegría de todos los alumnos de percusión, Randy Eyles y Garwood Whaley, recopilaron y editaron la publicación tal como la conocemos actualmente en los años ochenta, después de la muerte del autor. La secuenciación de contenidos está siempre tutelada por constantes consejos y recomendaciones de estudio (que lamentablemente casi nadie lee).

Escalas y arpegios, mecanismos mediante los cuales desgranamos nuestro sistema tonal para comprenderlo y poderlo aplicar en nuestro instrumento, son para el alumno a menudo pegajosos palabros que le persiguen desde los primeros días de clase. “So necessary, yet usually so uninteresting”, en palabras de George L. Stone (1949: 2). Su Mallet Control, escrito a semejanza de su hermanastro dedicado a la caja, detalla conceptos como el cruce de las baquetas, que no se trabajan en muchas publicaciones posteriores.

La publicación en 1950 del Modern School for Xylophone, Marimba and Vibraphone de Morris Goldenberg supone un cambio de mentalidad con el objetivo de ampliar las posibilidades musicales del xilófono y convertirlo en un instrumento “moderno”. A parte de una introducción técnica bastante completa y de unos magníficos estudios basados en problemas técnicos previos, su gran aportación es la preocupación por la musicalidad (Goldenberg, 2002 [1950]: 2). La reedición a cargo de Anthony Cirone añadiendo las ligaduras de fraseo completa el sentido de la obra. Elden Bailey sigue la línea iniciada por Goldenberg en su Calisthenics, repleto de consejos sobre cómo cuidar el fraseo en los ejercicios. Morris Lang, introduce en sus 14 Contemporary etudes la dodecafonía en la enseñanza del xilófono. En estos años, el xilófono era un habitual en la música de compositores como Britten, Messiaen o Boulez.

Otros destacados docentes americanos como Mitchell Peters o Garwood Whaley han enriquecido la producción didáctica para xilófono, aunque es el marimbista Gordon Stout quien, en su Ideo-khinetics, propone unos destacables ejercicios dedicados a mejorar la vista periférica. Consisten en practicar intervalos que se alejan o se acercan progresivamente a una nota de referencia. Otra notable contribución es la de Jack van Geem que realiza un análisis técnico de la introducción de la ópera Porgy and Bess de George Gershwin, en su Symphonic Repertoire for Keyboard Percussion.

Para interpretar estos pocos compases con los que todo percusionista ha soñado alguna vez (y no son sueños agradables por lo general), Van Geem dibuja la posición de las baquetas en cada compás (Van Geem, 2008: 32-33). Para terminar con el repaso a la producción americana, es imprescindible nombrar el reciente trabajo de Gene Koshinski, Two, donde a parte de unos ambiciosos estudios recoge un riguroso análisis de trascendentales cuestiones relacionadas con la técnica de láminas a dos baquetas. A partir de aquí nuevos recursos en internet, como blogs y páginas web, ayudan a la difusión de ideas. Destacan las aportaciones periódicas de Rob KnopperWilliam James y Lee Vinson.

Lamentablemente, la producción para xilófono a este lado del Atlántico ha sido bastante más limitada en cuanto a innovaciones didácticas se refiere. En Alemania, Peter Sadlo y su Hauptsache Mallets trabaja ejercicios de vista periférica influenciados por la escuela americana. En Francia, el incombustible Jacques Delécluse transcribe ejercicios para violín de Rodolphe Kreutzer y los aplica en el xilófono. Marcel Jorand hace lo propio en su Cramer-Xylo, donde adapta ejercicios del pianista Johann Baptist Cramer. Yvonne Desportes, con sus estudios de endiablada dificultad, exprime las posibilidades técnicas del instrumento al máximo y Guy Lacour asimila los modos de transposición limitada de Olivier Messiaen, muy en la línea iniciada por Morris Lang en los Estados Unidos. En España, en cuanto a publicaciones didácticas para láminas, Antonio Domingo destaca con su creativo Álbum para jóvenes.

Después de repasar las publicaciones más relevantes de entre las que conocemos, podemos resumir las principales características que hemos encontrado y debemos recordar en nuestro estudio diario de ejercicios y estudios:

  • Potenciar el fraseo y la musicalidad en nuestra práctica diaria.
  • Estudiar con metrónomo es imprescindible.
  • Controlar el agarre de las baquetas, vigilar su posición y movimiento.
  • Producir un sonido uniforme en teclas blancas y negras.
  • Concentrarse en mantener la relajación muscular y desplazarse de forma natural.
  • Conocer y practicar arpegios y escalas lo más diversas posibles, y de forma creativa.
  • Trabajar recursos técnicos como redobles, dobles notas, mordentes, doble golpe…
  • Explorar nuevos lenguajes armónicos en nuestros ejercicios.
  • Reservar tiempo para la improvisación.
  • Cuando se produzca un error (que seguramente, se producirá): investigar por qué ha sucedido y trabajar para solucionarlo.

Para terminar y recordando las palabras de Carlos Kleiber, debemos advertir que adquirir unos correctos “modales” técnicos no es fácil, ni rápido. Desde la perspectiva de un genio como Kleiber, suena hasta divertido la posibilidad de prescindir de ellos, pero para el común de los mortales, levantarse con unos buenos ejercicios técnicos es del todo recomendable y constructivo.

Referencias bibliográficas

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