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La orquesta desde sus extremos

Director percusionista. La orquesta desde sus extremos

Cómo experimento la percusión orquestal cuando estoy en la tarima del director.

Queridos amantes de la percusión y de la música en general. Es un placer para mí poder escribir unas líneas en este blog y poder así aportar mis visiones y experiencias personales. ¡Que viva la interacción, el intercambio y el aprendizaje conjunto!

Llevo casi toda mi vida dedicada a la música, y en concreto a la percusión. Desde 2011 trabajo como solista de percusión en la Orquesta Sinfónica de Amberes (Bélgica) y en los últimos años mi carrera ha tomado el rumbo de la dirección de orquesta. Es por esta razón que mi post no tendrá un contenido educativo en su enfoque, sino que será más un texto donde compartir experiencias vividas que nos puedan hacer pensar a todos. Espero que sea interesante.

Una de las primeras cosas que nos quedan claras durante nuestras primeras veces en un escenario (bien sea para tocar en una orquesta profesional, una amateur, banda, etc.) es que nada tiene que ver con la experiencia de estudiar o prepararse en casa, escuela o conservatorio. Y es que una de las grandes razones por las que decidí dedicarme a este maravilloso ‘mundo’, es la necesidad de interacción con otros músicos, profesores, estudiantes, personas en definitiva, que la actividad musical requiere. Qué importante es poder olvidar nuestra persona para abrirnos a escuchar y reaccionar a toda la información y energía que nos llega de alrededor. Esta es para mi la clave de un buen músico de orquesta, sea cual sea su instrumento.

Últimamente estoy teniendo la oportunidad de pasar algún tiempo haciendo música desde la tarima del director, y he vuelto a experimentar aquellas sensaciones de mis primeros días como percusionista, donde uno tiene que adaptarse a todo, identificar sonidos, sensaciones internas, controlar sentimientos… ¡que alegría! Recibir el sonido de una orquesta sinfónica desde ‘el otro lado’ es interesantísimo, todo se ve y percibe distinto. Los percusionistas estamos acostumbrados a tratar con mucho mimo pequeños pasajes o intervenciones que duran apenas segundos, a buscar sonidos concretos que queremos probar y mejorar, buscar detalles en los detalles… para nada es una crítica, ¡que no acabe nunca esa actitud! Si menciono esto es para explicar un poco que la cantidad de información que se recibe desde allí arriba es tan grande que yo, este humilde director primerizo, todavía no alcanzo a gestionarla por completo. Lo que sí hacen estas situaciones es recordarme que después de hacer el viaje de búsqueda y las pruebas pertinentes, debemos siempre imponer la simplicidad y practicidad para que nuestras ideas se comprendan y funcionen de la mejor manera en servicio de la música.

A día de hoy, cuando tengo la suerte de poder dirigir, elijo la posición de tomar a la percusión (léase a los percusionistas) como mis aliadas/os. Intento no fijar mi atención mucho en lo que sucede en la fila de más atrás, dar libertad y confianza, ya que necesito mis sentidos para poder acostumbrarme a todo el volumen de información que recibo y que es más nuevo para mí. En la búsqueda de balance decido ahorrar esfuerzos en el campo que en principio más domino para para poder mejorar en otros. Estoy seguro que esta actitud que tomo ahora cambiará en el futuro si tengo la suerte de seguir aprendiendo. Con más experiencia podré manejar todo mejor, aunque esto no significa que no tenga mis apreciaciones y tome nota de ellas.

Algo de lo que sí me he dado cuenta es que soy mucho más abierto y considerado hacia lo que llega a mis oídos (sonidos, instrumentos, versiones) cuando dirijo, en relación a cuando estoy tocando. Muchas veces hacemos las cosas por inercia, como las aprendimos, o como las solemos hacer siempre. Prejuicios que muchas veces tenemos por experiencias que tomamos de los demás, de personas ajenas y no por las nuestras. La dirección ha acentuado, o al menos refrescado, esa actitud tan necesaria que es la autocrítica, pensar todo muchas veces, contrastar, debatir, compartir… y es que ¡hay tantas posibilidades! Hay muchos instrumentos que yo nunca utilizaría en mi lugar de trabajo, y que de repente me han sorprendido en un ensayo. Tipos de baquetas, parches… Es muy interesante y enriquecedor, y pienso que no hay verdades absolutas. Prueba de ello es la evolución constante que tienen los instrumentos. Y no solo los instrumentos, sino la utilización de los mismos.

Me gustaría lanzar una reflexión al viento, y es que no demos nunca nada por sentado. En ningún sentido. Y tomemos siempre la música que se está interpretando como máxima para tomar decisiones (más que si nos han enseñado de uno u otro modo). ¡Tomemos las partituras, interpretémoslas, equivoquémonos! Solo así se avanza y se mantiene la música viva. Y sobre todo, hagamos propuestas. No hay nunca un director de orquesta, un profesor o compañero de música de cámara al que le incomoden las propuestas. De hecho, siempre suele ser al contrario. Es la falta de propuestas lo que nos lleva a situaciones incómodas o poco creativas. Y, ¿quién es más creativo que alguien que consigue dotar a la música de su sentido pleno con platos, triángulos e instrumentos de lo más básico? ¡Sólo los buenos percusionistas!

Me gustaría poder escribir otro post en algunos años explicando cómo de fácil y llevadero es todo. Pero algo me dice que la música es todo menos eso, fácil. Por eso la queremos tanto y la disfrutamos, cada uno a nuestra manera.

Un placer poder dirigirme a todos vosotros y nos vemos por la red.

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