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La marimba como instrumento solista e independiente

marimba solista

Empecemos con una pequeña reflexión. A lo largo del pasado siglo XX, la percusión despertó con más fuerza que nunca, dejando de ser únicamente un complemento de la orquesta y creando su propio espacio como solista dentro del mundo de la música clásica. Así pues, sabiendo el importante esfuerzo que se hubo de hacer para que esto sucediese, es lógico pensar que la mejor manera de lograrlo era trabajar con el concepto de percusión como familia de instrumentos en la cual se agruparan todos los que hoy en día conocemos. De esa manera y gracias al trabajo de muchos y grandes músicos se consiguió crear este nuevo espacio para todos nosotros.

Teniendo esto en cuenta, la pregunta sería la siguiente: si en aquel momento los percusionistas lucharon por que su instrumento tuviese un lugar independiente donde poderse desarrollar, ¿no es lógico que después de un siglo de grandes avances -tanto en los propios instrumentos como en el repertorio- la marimba demande su propio espacio para desarrollarse como solista?

Tras más de una década trabajando codo con codo con marimbistas y percusionistas de todo el mundo, he podido observar cómo está surgiendo una nueva generación de percusionistas que abogan por facilitar la creación de espacios diferenciados para aquellos instrumentos de la familia de la percusión que desean crear y fomentar un nuevo futuro de manera independiente.

Hay que dejar claro que esto no va en contra de la idea de “percusión como familia de instrumentos”, como un conjunto, ya que la percusión es la familia con más colores y texturas que existe debido a su amplio abanico de instrumentos y posibilidades. Pero también es cierto que no por ello debemos mantenernos siempre como tal, pues tanto los instrumentos como su repertorio y los intérpretes han seguido creciendo, mejorando, y cada vez más se requiere de una especialización en ciertos ámbitos de la percusión. Llega un momento en que se hace realmente complejo llegar a controlar cada uno de estos instrumentos al más alto nivel y en todos sus estilos. Existen ejemplos más allá de la marimba: percusionista de orquesta, timbal de orquesta, vibrafonista, etc. De un modo u otro ya detectamos cómo esta especialización está llegando y viene por muchos flancos.

En el caso de la marimba, era de esperar. Desde la segunda mitad del pasado siglo han surgido grandes nombres de marimbistas especializados en este instrumento, tales como Keiko Abe, Leigh H. Stevens, Gordon Stout, Nancy Zeltsman, Katarzyna Myćka, Momoko Kamiya, Bogdan Bacanu o Pius Cheung, por nombrar algunos. Todos ellos han aportado algo nuevo a la marimba, tanto a la propia fisionomía del instrumento como a sus diferentes técnicas, interpretaciones e incluso al repertorio, ya sea de forma directa -es decir, componiendo ellos mismos para el instrumento- o de forma indirecta -trabajando estrechamente con compositores que escriban para nuestro instrumento.

Por otro lado, las propias marcas de marimbas han tratado de mejorar el instrumento contando con el consejo de los artistas, identificando las carencias con las que los marimbistas se encontraban en su día a día e intentando que el instrumento fuera cada vez más sofisticado. Estamos hablando de muchas marcas, pero tal vez podríamos destacar entre todas ellas algunas como Adams, Marimba One, Yamaha o Malletech, que por su trayectoria y experiencia a lo largo de los años han llegado a hacer grandes avances en aspectos como la proyección del sonido, las diferentes texturas, la respuesta de las láminas a la intención del artista, la disposición y amplitud del teclado para una mayor comodidad -teniendo en cuenta sus grandes dimensiones-, así como la amplia gama de baquetas de marimba que podemos encontrar en el mercado, con diferentes lanas, formas, peso, etc. Todo ello ha despertado la idea en nuestra mente de que todavía hay mucho que descubrir en este instrumento y muchos aspectos que concretar al respecto.

Otro de los aspectos que han propiciado la especialización en este instrumento ha sido el rápido desarrollo del repertorio. Especialmente en las dos últimas décadas, hemos visto como el repertorio para marimba no sólo ha crecido exponencialmente en número, sino que también los recursos técnicos compositivos se han desarrollado a gran escala. Esto supone para el intérprete una profunda investigación, con el consecuente descubrimiento del propio cuerpo del marimbista y sus posibilidades para adaptarse a este nuevo presente. Es por ello que hoy en día ya no me atrevo a hablar de “técnicas” de la marimba, ya que muchas veces esta palabra parece limitarse a la técnica Independiente (Stevens y Musser) o Cruzada (Tradicional y Burton), incluyendo en ellas los conceptos correspondientes no sólo a los aspectos más puramente técnicos -en lo que a aspectos del grip se refiere-, sino también sonoros e interpretativos. Pero lo cierto es que desde que estas técnicas fueron creadas hasta la actualidad han surgido muchas variantes de éstas, lo que ha generado que dos marimbistas con una misma “técnica” tengan estilos completamente diferentes. Es fácil observar la diferencia entre Michael Burritt y Bogdan Bacanu, ambos con técnica Independiente pero estilos absolutamente diferentes, o por otro lado a Katarzyna Myćka y Keiko Abe, ambas con técnica Cruzada. Por esta razón, en el futuro hablaré de “escuelas” para referirme a los conceptos musicales y sonoros, y de “técnicas” para los conceptos más específicos de un grip concreto.

Para concluir, me gustaría plantear varias preguntas: ¿qué hubiese sucedido si el pianoforte de la época de Mozart nunca hubiera evolucionado hasta obtener la sofisticación -tanto del repertorio como del instrumento- que en la actualidad conocemos? Si incluso hoy en día vemos como Daniel Barenboim o Valentina Lisitsa trabajan -tanto con compositores como con sus relativas marcas de piano- para seguir avanzando y desarrollando el instrumento, ¿por qué asustarnos tanto cuando se refiere a la marimba? Tal vez este crecimiento exponencial en tan poco tiempo nos hace temer el no poder mantenernos siempre al máximo nivel en todos los instrumentos. ¿Por qué no repartir el trabajo y entre todos hacer que la percusión siga evolucionando, sin la necesidad de que una sola persona tenga obligatoriamente la responsabilidad sobre todos los instrumentos?

Si tenemos en nuestras manos la posibilidad de crear un futuro mejor y más rico para la marimba, como amantes de la percusión que somos, ¿por qué habríamos de negarnos a hacerlo?

2 comentarios en “La marimba como instrumento solista e independiente

  1. Gran artículo y gran reflexión Conrado, completamente de acuerdo.

  2. gran reflexión. Y excelente artículo Felicidades por este trabajo que iso.

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