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Interpretación en la marimba: ¿existen los límites?

marimba: articulaciones y proyección

¿Cuántas veces hemos escuchado aquella frase que dice que “la marimba es un instrumento limitado”?. Incluso dentro de nuestro propio gremio como percusionistas, ésta es una frase que oímos con mucha frecuencia. Demasiada en mi opinión.

Desde luego es obvio que en el ámbito de la interpretación de nuestro instrumento todavía hay todo un universo por descubrir y desarrollar. Hasta hace relativamente poco las cuestiones interpretativas de la marimba se basaban en ideas técnicas, generalmente sacadas de conceptos pertenecientes a otros instrumentos de la familia de la percusión. De hecho, no se hacía demasiado hincapié en la interpretación, si no más bien en lo que podríamos llamar unos conceptos técnicos básicos de supervivencia, pues ya era suficiente esfuerzo el introducir un instrumento de semejante complejidad a la amplia gama de instrumentos que un percusionista se ve, en cierto modo, “obligado” a controlar.

Teniendo esto en cuenta, haré referencia a la frase con la que terminaba mi anterior artículo de este blog: si tenemos en nuestras manos la posibilidad de generar un futuro mejor y más rico para la marimba -como amantes de la percusión que somos-, ¿por qué habríamos de negarnos a hacerlo? Creo que considerar a la marimba “limitada” es una de las ideas más dañinas hacia nuestro instrumento. En mi opinión, sería muy injusto decir que un adolescente está limitado porque haya ciertos aspectos que todavía no ha desarrollado, y del mismo modo sucede con la marimba. De hecho, si echamos la vista atrás en el tiempo y observamos las primeras marimbas que se crearon y los primeros marimbistas y vemos la situación actual, podremos observar justo lo contrario: la marimba se ha desarrollado de una manera absolutamente inesperada y a una velocidad fascinante.

Por ejemplo y por ahondar más concretamente en el tema que nos atañe, la proyección del sonido era un concepto que no se conocía en profundidad, aunque ya comenzaba a plantearse cuando Leigh H. Stevens escribía en su libro “Method of Movement for Marimba” acerca de ciertos tipos de golpes que ayudaban a sacar el sonido más rápidamente del resonador, o cuando la escuela japonesa hablaba del peso del golpe para llenar el resonador de sonido. Éstas eran buenas ideas y hasta la fecha se han seguido utilizando. Sin embargo, en la actualidad, hemos desarrollado mucho más estos aspectos.

Cuando nos referimos a la “cantidad de peso” que empleamos al golpear la lámina y al cuerpo del sonido que esto genera, igual que cuando hablamos de “velocidad de ataque” (concepto muy utilizado en la escuela norteamericana), estamos hablando en realidad de “articulaciones”. Del mismo modo, cuando nos referimos a la manera en la que el sonido se traslada y llega al público (tenga la articulación, cuerpo o dinámica que tenga) hablamos de “proyección”.

Este último concepto, el de proyección, es sencillo de entender. La proyección del sonido es aquella característica que nos permite escuchar desde el sonido más piano que se nos ocurra hasta el más forte en cualquier sala de conciertos y en cualquier lugar de ella sin ningún tipo de dificultad y con la misma claridad, como si estuviésemos justo delante del instrumento.

Por otro lado, el concepto de articulaciones es quizá algo más complejo de entender. La marimba no posee un pedal para alargar y acortar el sonido cuando nos plazca, dificultando así la posibilidad de crear una extrema diferencia -o al menos tan obvia como en el piano- entre el legato y el staccato, por ejemplo. Pero las evidentes diferencias que se generan en la vibración (de la lámina) y resonancia (en el resonador) al emplear un mayor o menor peso del golpe, de igual manera que al utilizar una mayor o menor velocidad de ataque -sin necesidad de variar la dinámica- son conceptos que corroboran las posibilidades de articulación en nuestro instrumento y, cada vez más, son comprendidos y empleados por marimbistas de todo el mundo.

De hecho, el concepto de que la velocidad de ataque se utiliza para cambiar la dinámica (piano=menos velocidad de ataque, forte=mayor velocidad de ataque) es en cierto modo inexacto. La velocidad de ataque, en realidad, genera una onda de mayor velocidad por lo que conseguimos: por un lado, sacar el sonido más rápidamente del resonador ya que la onda recorre la lámina más rápido y no tiene el suficiente “tiempo” para llenar el resonador, y por otro, al obtener una onda de mayor velocidad hacemos que los armónicos más agudos de la serie natural brillen de manera más inmediata, pasando casi inadvertidos los armónicos más graves. Este tipo de textura sonora es a lo que podríamos llamar una articulación más staccato. En este mismo sentido, la disminución de la velocidad de ataque y la mayor utilización del peso -tanto de la propia baqueta como del cuerpo del intérprete- nos hará obtener un sonido de mayor resonancia y cuerpo, posiblemente más oscuro -también dependerá en gran medida de la marca de marimba que se utilice- y armónicos más graves al crear una onda más lenta y con mayor permanencia en la lámina. A este sonido lo podríamos denominar legato.

Parece ser que en las últimas décadas se han querido separar estos conceptos en dos “escuelas” muy diferenciadas, casi podría decirse que enfrentadas: una que utilizaba la velocidad de ataque como base de toda la concepción del sonido y otra que utilizaba el peso de igual forma, sin llegar cada una realmente a considerar las fantásticas posibilidades que la otra podía ofrecerles. Es en este sentido en el que deberíamos dar el siguiente paso y utilizar todos y cada uno de los recursos que estén en nuestras manos para conseguir las texturas, articulaciones y dinámicas que deseemos, siempre en pro de la música, evitando supeditar una idea técnica por encima de ella.

Definitivamente esto abre ya de por sí todo un mundo de posibilidades y por consiguiente nuevas dificultades que abordar. Pero éstas no son precisamente nuevas en el mundo de la música: el arpa, por ejemplo, se encuentra ante dificultades muy similares en cuanto a articulación.

¿Existen límites en la interpretación de la marimba? Es evidente que todavía hay mucho que hacer y descubrir en nuestro instrumento, pero estas limitaciones deben servirnos como motivación para seguir creciendo como músicos e intérpretes y conseguir que la marimba siga avanzando en todos sus ámbitos -tanto en los físicos como en los interpretativos- para así crear un mejor y más emocionante futuro para todos nosotros.

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