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Entrevista a Guillermo Dalia

Guillermo Dalia Psicólogo especializado en músicos

Guillermo Dalia [Moixent (València), 1967] es psicólogo especializado en músicos. Desde 1993 su qué hacer profesional gira en torno a la mejora de la calidad de vida de nuestro colectivo. Desarrolla su labor en cuatro ámbitos: la formación, la psicoterapia individual, la investigación y la publicación de libros sobre esta temática. Hemos podido comentar con él algunas dudas en relación a la educación musical. En realidad, cuestiones sobre las que siempre quisimos saber más, pero casi nunca nos atrevemos a preguntar…

En su libro Cómo ser feliz si eres músico o tienes uno cerca (ed. IdeaMúsica) dedica varios capítulos a la enseñanza y aprendizaje musical. En concreto, en el capítulo ¿El conservatorio conserva? Trata las diferencias entre metodologías tradicionales y otras más modernas. ¿Por qué nos cuesta tanto innovar, Guillermo?

Hay dos respuestas, una consciente y otra no consciente. Por una parte, hay profesores que conocen la innovación pero la rechazan y por otra, existe un desconocimiento de las nuevas tecnologías por muchas razones sociológicas y psicológicas. El músico es muy individualista y el conservatorio, en su esfuerzo por conservarse, no deja que otras áreas científicas como la medicina, fisioterapia, psicología o pedagogía se sumen a sus aulas para ayudar en la mejora educativa.

¿Qué aspectos de la formación del profesorado requieren de una revisión más profunda?

Resumiendo, podemos decir que para cualquier profesor es más importante saber enseñar una materia y tener recursos, que la materia en sí misma. Me explico… Un docente traslada a sus alumnos tan sólo un 10% o un 15% de la materia que él mismo ha estudiado, pero sin embargo, no tiene recursos de cómo enseñarla. Un profesor que no sepa qué es una motivación intrínseca-extrínseca, cómo motivar a los alumnos, qué es un refuerzo positivo o negativo, en definitiva, que no sepa sobre los procesos del aprendizaje y la conducta no hará bien su trabajo. En el currículum de los profesores faltan materias relacionadas con la psicología aplicada, con la pedagogía aplicada y también con recursos centrados en ellos mismos. Insisto mucho en que los profesores tengan recursos psicológicos, cognitivos o de relajación en el plano personal.

En este sentido, tiene constancia de que en algún conservatorio de nuestro país exista la figura del psicólogo especializado en interpretación musical, ya sea como profesor o como orientador?

En la Comunidad de Madrid hay algunos conservatorios que cuentan con psicólogos y psicólogas realizando la labor de orientadores. Aunque este trabajo de orientación educativa es también necesario, no se profundiza como asignatura en otras cuestiones prácticas como la ansiedad escénica. Existen también conservatorios en los cuales la figura del orientador recae en un profesor del centro. Algunos de estos profesores están muy bien formados y realizan un papel fabuloso, ya que hasta el momento no hay ninguna otra posibilidad de realizar esta labor por psicólogos. Cuando se solicita a la administración un gabinete psico-pedagógico para un conservatorio profesional, ésta responde que los estudios musicales no son obligatorios y que los alumnos ya están atendidos a nivel psico-pedagógico en sus colegios o institutos. Esto, por supuesto, se podría contra-argumentar ya que los alumnos que concilian sus estudios obligatorios con los musicales padecen una gran carga lectiva que les genera estrés y necesitan de una atención específica. Pero, volviendo a lo anterior, los músicos son muy individualistas y les cuesta mucho unirse para exigir estas mejoras pedagógicas.

Llegados a estas fechas, estamos inmersos de lleno en las pruebas de acceso… ¿Cómo podemos trabajar eficientemente la prevención de la ansiedad escénica en los alumnos?

Como decíamos antes, la formación es fundamental. La ansiedad en las personas es una conducta que se aprende e igualmente se puede desaprender. Después de 25 años trabajando con profesores y alumnos, me he encontrado muchas veces este argumento, poco responsable y serio: Si el alumno en una prueba lo hace bien, su profesor está orgulloso ya que hay una parte del rendimiento del alumno que ha mejorado por la labor del profesor. Ahora bien, si el alumno no estudia, no tiene motivación, se pone nervioso o tiene ansiedad, eso ya no es responsabilidad del profesor y le pasa esa responsabilidad al alumno, sin darle solución o recomendarle que vaya a un psicólogo para ayudarle. ¿Dónde está escrito que lo que está bien es gracias a la ayuda del profesor y lo que está mal no es su responsabilidad? Si tus alumnos bajan su rendimiento en las audiciones a causa de la ansiedad necesitas formarte en este sentido, haciendo cursos sobre cómo desaprender esta conducta o cómo prevenirla.

Hay cada vez alumnos más jóvenes, y ya no sólo profesionales, que se interesan por consumir fármacos que les ayuden a controlar sus nervios durante las pruebas. ¿Qué les aconsejaría?

Lo que suelen tomar son betabloqueantes, ya que una de las respuestas fisiológicas que más fastidia a los músicos es el temblor. Si investigamos un poco, sobre todo les preocupa que les vean temblar. Cuando tomas un betabloqueante el pulso va de maravilla, pero todo lo demás no: los pensamientos negativos, las noches de insomnio antes de la prueba… Todo eso no se soluciona con una pastilla. Si alguien se la toma y le funciona, puede engancharse. Yo trabajo con músicos enganchados literalmente al betabloqueante que empiezan probando y acaban desarrollando el mismo efecto que con una droga. Se crea habituación, tolerancia, dependencia y cada vez se necesita más. Hay que decirles a los alumnos que tengan cuidado, que una cuestión es tomar un betabloqueante para una situación concreta, bajo prescripción médica y controlada, y otra es tomar para cada audición. No es que sea un fármaco poderoso, pero a nivel psicológico te va a minar la autoestima y vas a depender de él.

Los problemas físicos y las lesiones es otra lacra que persigue a muchos músicos, estando al nivel de los deportistas de élite…

Hay más lesiones músculo-esqueléticas en músicos que en deportistas, lo comparemos como lo comparemos. El 75% de los músicos va a tener una lesión media o grave a lo largo de su carrera. Esto se produce básicamente porque no hacen ejercicios de calentamiento y estiramientos, tanto antes como después de tocar. Impartiendo un curso en una orquesta o en un conservatorio, cuando preguntamos cuánta gente realiza ejercicios de calentamiento en sus sesiones de estudio, levantan el brazo 4 o 5 de entre 80 o 90 personas. También es responsabilidad del profesor que su alumno no se lesione y formarse para enseñar a sus alumnos a realizar estiramientos. Por lo que he podido observar, los percusionistas son la familia instrumental que más cuida el calentamiento, seguramente porque hay una mayor implicación corporal y física a la hora de tocar.

A nivel psicológico, has podido constatar algún rasgo distintivo común entre l@s percusionistas?

Existen investigaciones de cómo influye el instrumento en la personalidad. Hay un factor de la personalidad denominado rasgo de introversión-extraversión. La extraversión la encontramos en las personas que les gustan los estímulos sociales y la vida exterior. La introversión está en las personas que tienen más mundo interior, no la timidez que sería un extremo de ello. Hay dos instrumentos que hacen que la persona que los toca durante muchos años aumente su extraversión: la percusión y la trompeta. Luego seguiría el resto de instrumentistas de viento metal y de viento madera, los instrumentos de cuerda. Los más introvertidos serían el piano, el arpa y la guitarra. Cuando un músico ha terminado sus estudios superiores se estima que ha estado entre 10.000 y 12.000 horas con su instrumento. El pianista las habrá pasado prácticamente solo, sin embargo, el percusionista realiza muchas más actividades en grupo.

Muchos músicos nos obsesionamos durante el estudio con nuestros errores ¿Cómo deberíamos afrontar estos fallos en la sesión de estudio?

Es un tema que tiene que ver con la psicología de la música y de la interpretación. Digamos que la mejor manera de hacer un fallo es intentar no hacerlo. Si sales a un concierto pendiente de no fallar y de la técnica, es probable que falles. Como mucho lo harás bien y darás las notas, pero no habrá emoción, ni musicalidad. También es una de las lagunas del ámbito pedagógico musical que enseña técnica y más técnica, y ahí se termina todo. En el estudio uno se tiene que concentrar para después poder disfrutar en el escenario. Muchas veces pasa al revés, los alumnos suelen disfrutar con el estudio y lo pasan mal en las actuaciones. Es un sinsentido! Hay que decirles a los alumnos que disfruten cuando suban al escenario… Pocos profesores suelen decirlo.

Para saber más puedes consultar:

www.guillermodalia.com

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