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El arte de liderar, el arte de acompañar

Los timbales de la BOS en el Palacio Euskalduna

La importancia de los timbales en la orquesta

Una melodía preciosa suena en las cuerdas y en las maderas, y de tanto en tanto es acompañada por unos pizzicatos de chelo y contrabajo a los que tú, con toda la suavidad, en un piano delicado pero sonoro, te sumas ampliando así la duración, el sonido y la profundidad de esos pizzicatos. Aguantas, agarras el tempo un poquito para tocar más tarde de lo que te gustaría, y así caer justo a la vez que todos ellos, y sentir cómo la nota, perfectamente afinada, se expande por toda la orquesta y llena todos los huecos.

Hace años que descubrí que los timbales eran mi instrumento, que no había ningún otro con el que me sintiera igual de bien, igual de cómoda. Las sensaciones que he experimentado con ellos en la orquesta a lo largo de este tiempo han sido únicas, y es por eso que quiero compartirlas con todos vosotros, percusionistas, timbaleros, músicos y melómanos en general.

Con solo 7 años ya sabía que quería estudiar percusión sí o sí. Con esa edad, ver un concierto de Carmina Burana en primera fila del coro fue para mí una experiencia inolvidable, y desde que acabó la última nota ya avisé a mi madre: “mamá, quiero aprender percusión en el conservatorio”. No batería, ni tambor, ni bongos… no no, PERCUSIÓN en mayúsculas y con todas sus letras. Con el tiempo me dí cuenta de las maravillas y la posibilidades de esta gran familia, aunque también las dificultades, pues la cantidad de instrumentos que debes dominar es tanto el handicap como la ventaja de ser percusionista. Pero fui creciendo y empecé a tocar y a estudiar también los timbales, al principio como un instrumento más, usando la misma técnica que en la caja, pero poco a poco apreciando sus particularidades y sus grandes diferencias. Un buen día todo empezó a encajar  y descubrí el sonido de los timbales, su potencial, su color. Es decir, encontré mi manera de tocarlos, y resultó que me encantaban. Ya había cruzado la línea, no me sentía igual con ningún otro instrumento.

Sin embargo no fue hasta que los toqué en una orquesta, cuando me dí cuenta de que todo lo que había aprendido hasta ese momento no era nada, pues los timbales no son un instrumento para tocar tú solo en el aula, sino que cobran todo su sentido cuando se suman al conjunto instrumental. Ahí es cuando realmente puedes hacer uso de todo su potencial: dar color, mantener el pulso, establecer el ritmo, liderar, guiar, hacer de sustento armónico, marcar el rango dinámico…parece mentira, pero todas esas funciones las tiene un timbal dentro de la orquesta.

La tensión ha ido en aumento durante unos 20 minutos, está a punto de llegar el momento cumbre de toda la sinfonía. Crece en ti el gusanillo en el estómago… Y  en el pico más alto de tensión, en el tutti orquestal, tu corazón se acelera mientras relajas tus manos, tus muñecas, y levantas los brazos bien arriba para coger impulso. Los dejas caer con velocidad en el momento preciso, y ahí estás con tu redoble en el timbal grave, en tres, cuatro, o incluso cinco “f”, pero siempre con un sonido grande, no estridente, ni agresivo, tan grande que hace que vibre todo tu cuerpo y todo el escenario.

Muchas veces me preguntan cómo un instrumento tan grande y que suena tan fuerte lo toca una mujer tan pequeña como yo. Ahí está el error. El timbal no es algo tosco, grande, bruto, como a veces se percibe desde fuera. Puede sonar muy fuerte, (aunque más que fuerte, yo diría grande), pero también puede sonar muy suave, delicado, bonito. Por las características propias de este instrumento nunca podréis tocar una melodía como en la mayoría de instrumentos, pero sí que podréis uniros a ella, aportando un color diferente, y muy especial.  

Cuando tocas los timbales en la orquesta no basta con “hacer sección”, como tantas veces nos han repetido y hemos practicado en el aula de repertorio.  Más bien eres como un segundo director, y eso implica saber qué están haciendo el resto de instrumentos, controlar no sólo la melodía que suena y dónde suena, sino el resto de voces, acompañamientos, e incluso la armonía, y equilibrarte con todo ello. Debes saber cuándo sobresalir para ser tú quien domine, conseguir que la orquesta te escuche y así hacer que todo se ensamble. Pero también debes saber cuándo quedarte en segundo plano y simplemente acompañar y dejarte guiar por lo que ya está sonando. Lamentablemente esto no se aprende en clase por mucho que estudies…sólo con la práctica eres capaz de llegar a entenderlo y a hacerlo tuyo.

Sin embargo no todo es fijarnos en esto (a pesar de lo importante que es), sino que además debemos cuidar mucho nuestro sonido, prestando especial atención a los detalles, ya que es lo que marcará la diferencia. Muchas veces un director, el público, o incluso tus propios compañeros no van a notar si tocas con una u otra baqueta, pero por muy parecidas que sean, siempre va a haber un cambio en el color, en el sonido, en el peso… Rara vez un director te va a pedir que toques esa nota “un poco más cálida”, o esa otra “un poco más oscura y con más peso”, por eso debemos ser nosotros quienes decidamos y cuidemos estos detalles, en función de cómo sintamos la música que está sonando. Así que elegir siempre con mucho mimo cómo tocar, dónde tocar, y con qué tocar, porque todas las notas son importantes y todas ellas deben ser musicales.

Ritmo, tempo, sonido, color, y afinación, ahí tenéis lo que para mí son los cinco pilares de este instrumento. Cuando todos ellos encajan, es cuando realmente disfruto tocando. Y es que para mí…

…no hay nada mejor que tocar los timbales en los grandes momentos de una sinfonía, donde casi siempre el clímax llega de la mano del timbal, y un hilo de electricidad te recorre todo el cuerpo.

…no hay nada mejor que tocar los timbales cuando toda la tensión ya ha pasado, y con suavidad y lentitud eres la encargada de apoyar esos cambios musicales con unas notas profundas, perfectamente afinadas y llenas de sonido.  

12 comentarios en “El arte de liderar, el arte de acompañar

  1. Brava!!

  2. Añadiría la dificultad de saber cuál es cada uno de esos momentos que describes cuando tocas en la orquesta…

    Bravo Actea!!

  3. Grande, Actea, comparto tus comentarios ,acertados al 100%, sensaciones vividas más de 25 Años timbalera diariamente en una Orquesta profesional.
    Bravo, Actea, eres única!! La sensación de ser una gran timbalera es única!! Espero conocerte personalmente y tocar juntas sería la caña.
    Besazos y muchos èxitos
    Cristina Llorens
    Timbal Orquesta de Córdoba.

  4. Gran artículo Actea! He tenido la suerte de escucharte y aprovecho para felicitarte eres increíble! Y me parece vuestro trabajo muy difícil y competitivo. Enhorabuena!!

  5. Bravo Actea!
    Comparto todas y cada una de las líneas del artículo. Seguiré atento a nuevas entradas. Un beso!

  6. Actea, recuerdo todavía la emoción que sentí al escucharte tocar la Sinfonía nº7 de Mahler con tu orquesta hace ahora justo un año.
    Lo que dices en tu artículo lo aplicas en cada nota que tocas y llega a todo aquel que te escucha tocando. ¡Pura música en vena! Un fuerte abrazo.

  7. Actea, me has llegado al corazón, se nota que estas palabras están escritas desde el amor por tu profesión, ¡enhorabuena por ello!

  8. Tus explicaciones tienen el mismo sonido que tus timbales. Salen de lo más profundo de tí.
    Te escuché el año pasado en Bilbao, y ahí reconocí tu verdad.
    Pilar Alonso

  9. Vaya!!! Llevo 30 años tocando como solista en mi orquesta y nunca había oído ni leído a nadie que explicara tan bien lo que sentimos los que tenemos la gran dicha de tocar de solista de timbales en una orquesta profesional. Bravo Actea!! Estoy deseando conocerte y si puede ser que vengas a Mallorca a transmitirnos a todos, alumnos y profesionales lo que tan bien describes con tus palabras.
    Otra vez Bravo y enhorabuena!!

  10. Bien dicho , además de todo eso añadiría , que se nesecita la cultura musical para conocer cada detalle de la obra del compositor y en qué época de su creación y bajo qué circunstancias se creó . La técnica se da por hecho. La musicalidad es lo que diferencia a los Artistas

  11. Bravo Actea. Brillante.

    “Sin embargo no fue hasta que los toqué en una orquesta, cuando me dí cuenta de que todo lo que había aprendido hasta ese momento no era nada, pues los timbales no son un instrumento para tocar tú solo en el aula, sino que cobran todo su sentido cuando se suman al conjunto instrumental.”

    Por esto el timbalista no es un músico más y me pone de los nervios cuando en algunas audiciones, equivocadamente, buscan solistas de percusión en lugar de timbalistas de orquesta. Craso error.

  12. Estimada Actea, es la primera vez que escribo en un blog, pero me llegó el título de su artículo y me dio curiosidad. Hace 35 años comencé a estudiar los timbales, siendo hijo de un timpanista quien hoy con casi 80 años y 60 años de actividad sigue regalando sus experiencias…. …….etc. etc. etc. Quiero felicitarle y decirle que se felicite por sentir lo que siente y por vivir como Músico el lugar que ocupa desde el Timbal. Hoy me toca viajar por diferentes orquestas, literalemente, de todo el MUNDO y lo que usted habla, se ve muy pero muy poco. UN GRAN PROBLEMA. Ojalá que sus palabras y enseñanzas se difundan y los jóvenes dejen de “estudiar tanto” y “sentir” más.
    FELICIDADES !!! Y ADELANTE !!!

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