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¿Sujeto o predicado?

Coaching, ¿te ayudo a subir?

Técnicas de coaching aplicadas a la enseñanza musical.

“Cuando un profesor enseña matemáticas a una niña de 10 años, ¿qué es lo importante: el profesor, las matemáticas o la niña?”

¡Muy buenos días!, hoy voy a hablarte de coaching, ese proceso que pone en el centro de toda actuación a la persona. O más bien de cómo podemos aprovechar nosotr@s, l@s músicos, mucho de lo que el coaching nos ofrece y que otras disciplinas ya tienen totalmente integrado. Imagino que alguna vez has oído hablar a un deportista de su coach y el trabajo que hace con él. También es habitual escuchar hablar sobre coaching de parejas o coaching personal. Y en el mundo empresarial ya casi nadie escapa a la visita de un coach.

Pero ¿cuánto has oído hablar de coaching de músicos? Y eso que sí los hay, y algun@s muy buen@s.

Pero ¿qué es exactamente? Bueno, en lugar de copiarte aquí la definición de wikipedia y unas cuantas palabras técnicas, ¿qué te parece si empezamos a ver ejemplos?

¿Alguna vez te has hecho un DAFO a ti mismo?

Imaginemos que tu primera clase en el conservatorio el próximo curso fuera una entrevista. No para conocer tus datos personales o tu CV, sino para hablar contigo sobre los aspectos en los que crees que puedes destacar, lo que se te da mejor. Y también las cosas en las que crees que flojeas y que deberías mejorar o evitar. Pero además para tener una conversación sobre el estado actual de nuestra profesión, las diferentes salidas laborales, las opciones de futuro y sobre tus expectativas. Este sería algo similar al famoso SWOT o “análisis DAFO” (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades), algo muy habitual o indispensable en otras disciplinas, pero en lo que pocas veces nos paramos a pensar, y que en cambio nos puede ayudar a tener una imagen mucho más nítida de cuál es nuestra realidad.

Entonces, ¿qué camino cojo para “crecer” en mi carrera?

Supongamos que después, paralelamente a las clases de instrumento, dispones de varias sesiones en las que se te pregunta por tus objetivos (y no me refiero a los objetivos del curso o de la asignatura, sino a TUS objetivos, como músico y como persona). ¿Qué quieres conseguir, qué necesitas mejorar, qué quieres hacer, quién quieres ser? Esto puede ser desde lo más mínimo o cercano en el tiempo hasta lo que quieres a largo plazo, pero por supuesto debería estar alineado con tu DAFO (si no, podríamos encontrarnos el caso de un estudiante que prepara oposiciones para conservatorio pero que admite que no soporta a los niños, o alguien con una gran capacidad para hablar en público que en cambio nunca se ha planteado ofrecer conferencias).

Para buscar ese camino tenemos lo que se llama “técnicas estructurales” o métodos con nombres bonitos como: GROW, ACHIEVE u OUTCOMES (ya sabes que a los americanos les encantan los acrónimos, en este caso retroacrónimos; por ejemplo GROW (crecer) vendría de Goal (Objetivo), Reality (Realidad) , Options (Opciones) and Will (Acción)) , que nos ofrecen autores como Graham Alexander y John Whitmore (2004), Sabine Dembkowski y Fiona Eldridge (2002-2003) y Allan Mackintosh (2003) respectivamente, y que en definitiva son diferentes métodos para diseñar un plan de acción que permita cubrir ese camino entre el HOY y TUS OBJETIVOS. Digamos que en todos ellos se plantean, en distinto orden y con más o menos escalas, los pasos a seguir para conocer tu realidad, planificar tus objetivos, analizar las distintas opciones para ir a por ellos y establecer el plan de acción adecuado. Una vez más, todo ello alineado con tu DAFO.

Pero, ¿son tus objetivos “inteligentes”?

Y es que éste es mi retroacrónimo favorito: ¡SMART, PURE, CLEAR! Esta técnica para establecer objetivos nos ayuda a que éstos sean de verdad los que deberíamos perseguir. Por ejemplo, ¿sería un buen objetivo “quiero ser feliz en la vida”? Muy bonito, pero difícilmente comprobable o medible. Para poder perseguir un objetivo éste debe ser medible, estar marcado y limitado en el tiempo, ser claro y específico, suponer un reto, depender de ti mismo, ser realista y alcanzable para ti…

En lugar de explicarlo exhaustivamente (que ya habrá tiempo para ello) os dejo una imagen que ilustra a la perfección todos los “controles” que debería pasar la formulación de un objetivo.

smart, pure, clear

Volvamos a la persona… volvamos a ti.

Y es que hay una gran cantidad de retos “personales” que todavía nos quedan por tratar, como la gestión de nuestro tiempo, la gestión del talento o la gestión de las emociones.

Si alguna vez has tenido la sensación de que el tiempo de estudio pasa volando y no te da tiempo a nada; si a veces te invade la sensación de que no deberías dedicarte a esto; si dudas de tu talento y te comparas constantemente con tus compañer@s; entonces sabes de lo que hablo.

La buena noticia es que todo esto está estudiado y hay recursos para todo. La mala, que todo depende de ti (¿o esa es buena?).

Esto es lo que hace un proceso de coaching: coloca a la persona frente al espejo observándose, preguntándose y tomando decisiones. Hace dueño a cada un@ de nosotr@s de nuestras decisiones, nuestros éxitos y nuestros intentos. Desde luego que hay técnicas y habilidades que nos ayudarán, y para ello, un buen coach maneja diferentes técnicas personales, exploratorias y de aprendizaje; dinámicas de grupo y herramientas para mejorar la autoconciencia y el autoconocimiento; técnicas de reencuadre verbal y control del lenguaje no verbal. Pero un buen coach sobre todo sabe que el protagonista de toda la historia siempre es la persona.

La resistencia.

Eso sí, cuídate de ti mism@. Y es que éste es un concepto muy interesante del que tenemos que hablar pronto: “la resistencia“. Viene a explicar cómo muchas veces nosotr@s somos los mejores boicoteadores inconscientes de nuestro propio cambio. Sin darnos cuentas, somos especialistas en poner trabas, excusas infundadas o explicaciones irreales que acaban impidiéndonos alcanzar nuestros objetivos, y muchas veces provocan frustración y desmotivación.

Esto es totalmente normal y muchas más habitual de lo que piensas. Justo por eso es tan interesante la ayuda de un coach que te inste a analizar todas esas trabas, hacerte consciente de ellas y ayudarte a superarlas.

¿Reflexionamos junt@s?

Se trata sobre todo de mirarnos tod@s al espejo. Tú y yo, alumn@s, y tú y yo, profesor@s. Y de decidir si estamos satisfechos con lo que estamos haciendo como alumn@s y con lo que estamos haciendo comoprofesor@s.

Y si encontramos una rendija, en tanto que podamos incorporar a nuestro día a día ciertas técnicas y conductas que pongan de una vez por todas al individuo en el centro de la conversación, y que por favor desplace por fin al profesor, su ego, sus frustraciones y sus necesidades al mero plano de guía o acompañante… Cuando la niña deje de ser complemento indirecto en la frase del principio para convertirse en el directo, habremos dado un gran paso. Pero el paso definitivo lo daremos cuando por fin, la niña pase a ser EL SUJETO ACTIVO.

Porque, si no hay niña, ni las matemáticas ni el profesor tienen sentido.

La misión última del coach.

Y mientras reflexionamos podemos empezar a hablar, discutir y preguntarnos muchas cosas. Pero por el momento hoy acabaré con una frase que repito a mi hijo de 4 años cada vez que me dice: “Yo puedo solo, que soy muy fuerte”. Y es que… “Es verdad, eres muy fuerte, pero a veces todos, incluso los más fuertes, necesitamos un poco de ayuda. Así que si quieres dame la mano que te ayudo…

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